
La publicidad es una herramienta muy potente para influir en nuestras formas de comportamiento. Determina los hábitos y conductas de la sociedad. Contamina la manera de ver el mundo jugando con los espectadores a su antojo e influenciándoles para conseguir sus objetivos particulares. Crea necesidades falsas haciendo creer que parezca casi imposible sobrevivir sin los productos que nos venden. Nos inculcan una falsa idea de felicidad que no se consigue si no poseemos los productos o artículos que nos quieren vender. De este modo parece que siempre nos falta algo para obtener esa felicidad efímera. Nunca seremos del todo felices porque siempre habrá un coche mejor, una casa mejor y más grande, un equipo de sonido mejor,...
Su poder es asombroso. En poco tiempo llegan a conseguir cambiar nuestras actuaciones, costumbres y valores.
Un ejemplo de esto es cuando hace años se nos bombardeaba con anuncios que nos decían que el aceite de girasol era el más saludable. Nos aportaba vitaminas, minerales y sustancias vitales para nuestro organismo por lo que su consumo aumentó notablemente. Ahora resulta que el bueno, que el saludable, es el de oliva. Evidentemente esto ha sido cosa de la publicidad y el consumo de aceite de oliva ha ido aumentando a la par que aumentó su precio.
Hoy en día estar delgado y ser atractivo parece ser un requisito fundamental para poder triunfar en nuestra sociedad. Así nos lo hacen ver. Nos bombardean con esta información e incoscientemente nos vemos obligados a seguir el patrón. Esta influencia llega hasta el punto de generar nuevas enfermedades entre la población. Especialmente entre los jóvenes que son más vulnerables. Es un rol impuesto y una forma más de vender un producto. Sea perjudicial o no.
En la publicidad no existe ética alguna, los intereses particulares priman frente a los sociales.
A una empresa que publicita su producto no le importa que este ocasione enfermedades y graves trastornos entre la población, mientras lo venda y le genere beneficios todo va bien. Pero este no es el problema, todo el mundo puede vender y comprar lo que le plazca, siempre y cuando el consumidor este bien informado. He ahí el tema en cuestión. A la hora de vendernos un producto y publicitarlo se oculta y tergiversa información llevando a engaños y falsas creencias entre los consumidores.
Pero, ¿realmente la culpa de todo esto lo tienen los medios y la publicidad?
No señores, la culpa es tanto suya como mía, como del resto de la comunidad de espectadores y consumidores de publicadad y programación. Todos debemos de poner conciencia en el tema para mantener una actitud crítica.
Los medios proponen diferentes emisiones, pero al final los que tenemos la posibilidad de elegir, y debemos hecerlo, somos los espectadores. Podemos luchar contra anuncios perversos y persuasivos tomando conciencia y evitando comprar el producto anunciado. Si no se consiguen ventas con esas técnicas se probará con otras y esa la manera que tenemos de poder modificar y mejorar todo el desajuste que se ha creado en el mundo desarrollado.
Diciendo esto no solo quiero hacer referencia a la publicidad, sino a todos los programas basura que nos meten a calzador en la caja tonta, vease Sálvame Deluxe, El Diario de Patricia, DEC y un largo etc. En todos ellos estamos continuamente viendo conductas innapropiadas. Y no solo los adultos tenemos acceso a ellos, también los más jóvenes se pasan su infancia y adolescencia viendo este tipo de progamación. Siendo educados en la envidia, la falta de respeto, la fama a cualquier precio y la grosería.
Nos pasamos de media tres horas diarias viendo la televisión y algunos niños y jóvenes ocho. Según un estudio publicado por la prestigiosa revista Pediatrics: "Ver televisión más de dos horas diarias en los primeros años de vida puede acarrear problemas de atención en la adolescencia" y no solo esto, también conductas innapropiadas, personalidades trastornadas, jóvenes que no se adaptan a la vivir en comunidad y un sin fin de problemas más. Debemos de tener cuidado, la televisión pervierte.
Es complicado pero todo esto se puede remediar. Lo que debemos hacer es dejar de dar audiencia a todo este tipo de programas y fomentar aquellos de interés social. Los que nos puedan poporcionar algo provechoso tanto a jóvenes como a adultos.
Debemos de buscar e intentar conseguir unos medios que informen y formen, no que manipulen y deformen a la población.
Los medios crean una sociedad borreguil, fácilmente manipulable. No contribuyamos a ello, no seas un borrego más de la manada.
“Golosinas Visuales”
Jornadas de la Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Asturias
Mesa redonda: “La publicidad: alimentación y moda juvenil”
Compuesto por:
Mª Esther del Moral Pérez
Pedro Laguna (moderador)
Toño Velasco Rodríguez
Cecilia Díaz Méndez
Paula Balmori Barrilero
Guadalupe Cuevas González
Ángel García Prieto
No hay comentarios:
Publicar un comentario